Obituario Fabio Rosso

EL UNIVERSO SEGÚN ROSSO

Fabio Rosso

FABIO ROSSO 1952 – 2018

A Fabio Rosso lo conocí en la cooperativa de artistas en el año 1989, uno de sus búhos formaba parte de una exposición y a partir de allí entablamos conversación sobre el arte.

Años después, en el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, me contó su odisea durante el viaje a México, cómo llegó a Panamá por avión y de allí por carretera recorrió miles de kilómetros llenos de aventuras en Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala con su maleta repleta de discos de Los Beatles, Pink Floyd y estrellas del Rock, que era su más preciado tesoro; tuvo finalmente que abandonarla para subirse en un camión de ganado que  lo llevaría por los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán hasta  Guadalajara, Jalisco.

Con pocos pesos en su bolsillo, no le quedó más opción que lavar por completo el camión para pagar su viaje, pero la recompensa vino de forma inmediata, los tapatíos lo recibieron como parte de su familia, le brindaron apoyo, oportunidades para exponer su obra y profundizar en su aprendizaje del arte. Esta experiencia mexicana marcó su vida.

Precisamente en la pasada feria del arte ArtBO, me presentó a su maestro Jalisciense que estaba de visita en Bogotá, con quien estableció una relación de profunda amistad y agradecimiento.

Como parte del programa Arte en Casa, que realiza el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, visitamos la casa de sus padres en el Barrio Minuto de Dios, fue una velada llena de anécdotas sobre la llegada de la familia a la comunidad, la asignación de la casa, la relación con el colegio, con el P. Rafael García- Herreros, con Germán Ferrer, con el museo, con los vecinos de la cuadra, las pilatunas de niños, las rebeldías de jóvenes, los sueños y las aspiraciones.

Una de las curiosidades de la casa era un pequeño busto en bronce de Jorge Eliécer Gaitán, lleno de abolladuras y ya un poco deforme; al preguntar por su estado nos confesó que siempre lo habían usado como martillo ya fuera para partir la panela, para clavar una puntilla o para ablandar la carne.

Rosso se caracterizó por ver en cada persona sus cualidades y las exaltaba de forma directa, sin ningún tipo de vergüenza a tal punto que lo hacía sentir a uno un poco incómodo; no discernía la maldad, daba su amistad y su abrazo a quienes se le acercaban.

Su generosidad era sin límites, compartía lo que tenía con sus amigos y colegas, intercambiaba obras, pensamientos, sentimientos, alimentos y alegrías.

“En las manchas encuentro más que mil universos” decía; esperamos ahora querido Fabio, que encuentres en el infinito un universo sin mancha.

 

Gustavo A. Ortiz Serrano

Acerca de gutech

En 1986 hice mi primera animación con un Atari y la edité con dos betamax, en 1989 hice mis primeros dibujos vectoriales con CorelDraw; como Artista Plástico pertenezco a la generación de transición entre lo análogo y lo digital. Como Museólogo he buscado aprovechar mis conocimientos para integrarlos en una experiencia digital en los museos. Cada día es un aprendizaje y esto es lo que comparto con mis lectores.
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