Ángel Loochkart, un ángel pintor

En su natal Barranquilla, seguramente observó con detenimiento las iguanas que trepaban en los árboles de su casa, escuchó la algarabía de las cigarras al atardecer y se dejó llevar por la brisa que traía olores de mar y sal.

Con ancestros holandeses pero caribeño en todo el sentido de la palabra por su generosidad, su excelente conversación, su amistad sincera y su sentido vital que le llevó a entender de una forma particular las diferentes expresiones del ser humano.

Su pintura la inscriben dentro del expresionismo, pero habría que profundizar un poco mas, ya que es el vitalismo, entendido este como esa pulsión sin la cual un ser como Ángel Loochkart no podía existir y en eso se emparenta con Modigliani, uno de sus mentores, con Rembrandt, que lo introdujo en la noche, con Scheile de quien bebió la misma trementina que le hizo lanzar del pincel trazos delirantes y orgiásticos.

Su fascinación por los ángeles tenía varias fuentes, en primer lugar, su propio nombre, luego el descubrimiento de los arcángeles de Sopó, población cercana a Bogotá, bellamente ataviados con trajes vaporosos de sedas y encajes, sus enigmáticos cuerpos andróginos que levitan en seductoras poses, coronados de flores, con luengas cabelleras ensortijadas.

De allí nacen los afilados rostros de los personajes de Loochkart, con ojos grandes, nariz fina y boca sensual; son creaturas que se mimetizan en los carnavales, en las rumbas desenfrenadas, en las esquinas de las noches bogotanas.

El personaje favorito del Carnaval de Barranquilla para Loochkart era el Congo, de hecho, muchas veces se disfrazó con su enorme tocado lleno de flores, la cara blanca, los pómulos rojos, el peto, la capa y los pantalones engargolados. El Congo le permitió a Loochkart realizar mezclas inéditas de color, gozarse cada pincelada hasta construir el rostro trágico y cómico de cada danzante.

Ángel está ahora totalmente libre, seguramente en una danza con arcángeles donde puede acariciar sus alas, en una batalla de flores que se diluyen en el aire y se impregnan en los rostros andróginos para resaltar la mirada, los labios y las cabelleras; recorrerá las calles empedradas de nubes de la puerta de oro hasta llegar al cumbiódromo donde lleva el bando como gran Congo, ataviado con el más bello y refulgente traje para celebrar la guacherna del carnaval eterno: Quien lo vive es quien lo goza.

Gustavo A. Ortiz Serrano

Director MAC

Acerca de gutech

En 1986 hice mi primera animación con un Atari y la edité con dos betamax, en 1989 hice mis primeros dibujos vectoriales con CorelDraw; como Artista Plástico pertenezco a la generación de transición entre lo análogo y lo digital. Como Museólogo he buscado aprovechar mis conocimientos para integrarlos en una experiencia digital en los museos. Cada día es un aprendizaje y esto es lo que comparto con mis lectores.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s