El cumpleaños 53 del gigante blanco del Minuto de Dios

“La belleza y la riqueza tienen una obligatoria función social”. Esta frase pronunciada por el Padre Rafael García Herreros, marcó el inicio de un espacio que, durante 53 años, ha trasegado en el acontecer diario del país, mezclándose en la conversación nacional a través de sus acciones artísticas.

Desde 1966, el Museo de Arte contemporáneo de Bogotá, se ha construido como un símbolo de cultura en el noroccidente de Bogotá, por su distancia con el centro cultural de la ciudad y su ubicación en medio de un barrio popular. Este espacio se ha caracterizado por ser disruptivo tanto por las temáticas de sus exposiciones como por encaminar sus actos culturales para que sean generadores de sentido social.

El MAC inició con 55 obras donadas por diferentes personas que compartieron el espíritu del Padre García Herreros, el cual concebía a la cultura como parte importante del desarrollo del ser humano de manera integral. Fue así como empezó la colección permanente del MAC que, después de 53 años, completa 1600 piezas representativas para la contemporaneidad colombiana y que fueron realizadas por importantes artistas nacionales como Eduardo Ramírez Villamizar, David Manzur, Alejandro Obregón y Beatriz González, entre otros.

Para el año de 1970, el MAC inauguró su edificio propio, el cual fue pensado exclusivamente para ser un museo de arte. La ayuda de la comunidad del barrio Minuto de Dios y de los benefactores que el Padre Rafael García Herreros conseguía, a través de su programa “El Minuto de Dios”, fueron decisivos para lograr el sueño de tener un museo en un barrio popular de Bogotá. Un joven artista fue trascendental para materializar la idea del MAC: Germán Ferrer Barrera, quien fue el primer director del museo y un apasionado de la cultura. Fue él quien abanderó los primeros días de consolidación del Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá en la escena cultural de Bogotá, a través de la creación de salones y exposiciones.

Entre los directores que ha tenido la institución recordamos a Germán Páez Morales, María Teresa Guerrero y el Maestro Gustavo Ortiz Serrano, actual Director del Museo, quien desde el 2004 ha impulsado el desarrollo del proyecto TESIS, el cual es una vitrina para el arte joven colombiano, ya que los graduados de carreras de artes visuales, plásticas y afines de diferentes Instituciones de Educación Superior, presentan sus propuestas para que sean exhibidas en el MAC y puedan así iniciar su vida artística.

El MAC en línea con su compromiso con la calidad, se encuentra en proceso de acreditación ante la Alianza Americana de Museos –AAM-. Para el año 2016 recibió la acreditación a sus documentos básicos de parte de la AMM, convirtiéndose en el único museo en Colombia que ha logrado este reconocimiento. La acreditación continúa con el cumplimiento de las observaciones que los pares museales dejaron en su visita en el año 2018. El Museo cuenta con diferentes alianzas institucionales, entre ellas con el Instituto Cultural de Google, lo cual le ha permitido estar presente con varias exposiciones virtuales en el Google Art Project. Es miembro del Consejo Internacional de Museos y entabla relaciones con importantes entidades que congregan museos universitarios a nivel mundial, como el Consejo Internacional de Museos y Colecciones Universitarias – UMAC.

Es así como en este 2019 celebramos 53 años de luchas, arte, educación y cultura que transforma las dinámicas de su entorno, siendo parte de las dinámicas actuales a través del arte contemporáneo que, a través de su versatilidad, es testigo de los cambios sociales que se generan cuando repensamos la cultura como una parte esencial de cada ser humano.

Sonia Chaves

Profesional de medios y comunicación

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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Ángel Loochkart, un ángel pintor

En su natal Barranquilla, seguramente observó con detenimiento las iguanas que trepaban en los árboles de su casa, escuchó la algarabía de las cigarras al atardecer y se dejó llevar por la brisa que traía olores de mar y sal.

Con ancestros holandeses pero caribeño en todo el sentido de la palabra por su generosidad, su excelente conversación, su amistad sincera y su sentido vital que le llevó a entender de una forma particular las diferentes expresiones del ser humano.

Su pintura la inscriben dentro del expresionismo, pero habría que profundizar un poco mas, ya que es el vitalismo, entendido este como esa pulsión sin la cual un ser como Ángel Loochkart no podía existir y en eso se emparenta con Modigliani, uno de sus mentores, con Rembrandt, que lo introdujo en la noche, con Scheile de quien bebió la misma trementina que le hizo lanzar del pincel trazos delirantes y orgiásticos.

Su fascinación por los ángeles tenía varias fuentes, en primer lugar, su propio nombre, luego el descubrimiento de los arcángeles de Sopó, población cercana a Bogotá, bellamente ataviados con trajes vaporosos de sedas y encajes, sus enigmáticos cuerpos andróginos que levitan en seductoras poses, coronados de flores, con luengas cabelleras ensortijadas.

De allí nacen los afilados rostros de los personajes de Loochkart, con ojos grandes, nariz fina y boca sensual; son creaturas que se mimetizan en los carnavales, en las rumbas desenfrenadas, en las esquinas de las noches bogotanas.

El personaje favorito del Carnaval de Barranquilla para Loochkart era el Congo, de hecho, muchas veces se disfrazó con su enorme tocado lleno de flores, la cara blanca, los pómulos rojos, el peto, la capa y los pantalones engargolados. El Congo le permitió a Loochkart realizar mezclas inéditas de color, gozarse cada pincelada hasta construir el rostro trágico y cómico de cada danzante.

Ángel está ahora totalmente libre, seguramente en una danza con arcángeles donde puede acariciar sus alas, en una batalla de flores que se diluyen en el aire y se impregnan en los rostros andróginos para resaltar la mirada, los labios y las cabelleras; recorrerá las calles empedradas de nubes de la puerta de oro hasta llegar al cumbiódromo donde lleva el bando como gran Congo, ataviado con el más bello y refulgente traje para celebrar la guacherna del carnaval eterno: Quien lo vive es quien lo goza.

Gustavo A. Ortiz Serrano

Director MAC

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El grabado que se convirtió en símbolo de la marcha del 26 de julio

Muchas personas se preguntaron sobre la obra que acompañó la divulgación de la actividad de apoyo a nuestros líderes y lideresas sociales el pasado 26 de julio, la cual era el reflejo de la desesperación e impotencia que el país siente ante sus asesinatos sistemáticos. El grabado Desgarraban sus rostros de dolor y pesar, del Maestro Dario Ortiz Robledo, nos recuerda el desgarrador video que circuló por redes sociales, momentos posteriores al asesinato de María del Pilar Hurtado en el departamento de Córdoba, en el cual se observa a su hijo llorando desconsoladamente frente al cadáver de su mamá sin recibir ayuda de las personas que se encontraban alrededor.

Dario Ortiz es un artista nacido en Ibagué, de amplia trayectoria y que desde 1995 se encuentra radicado en el exterior, ha participado en la Bienal de Pekín en 2017 y más recientemente en la de Venecia. En sus obras se puede observar el dominio que logra en cada trazo que realiza de la figura humana, utilizando estas expresiones para significar cada una de sus creaciones, logrando una mezcla de realismo que en esta serie denominada Los versos apócrifos de Dante, nos acerca al sentimiento de dolor, impotencia y asombro que, en cada uno de los grabados realizados en la modalidad de aguafuerte, combinan los  capítulos del libro la Divina Comedia de Dante Alighieri con los atentados ocurridos en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 y otros hechos actuales de violencia sistemática.

Desgarraban sus rostros de dolor y pesar del Maestro Darío Ortiz Robledo

Desgarraban sus rostros de dolor y pesar fue tan impactante para quienes la conocieron a través de las actividades realizadas el 26 de julio en apoyo a líderes y lideresas sociales en la Plaza de Banderas que se encuentra ubicada frente al Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, que desde el MAC quisimos dar a conocer un poco más sobre esta obra y su autor; los invitamos a visitar nuestro boletín digital  AQUÍ en el cual el Curador del MAC Sebastián Jiménez, muestra más grabados que hacen parte de la colección permanente del Museo.

Sonia Chaves

Profesional de medios y comunicación

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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Proyecto “Señas al MAC” realiza la presentación de sus resultados

El Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá se ha convertido en una incubadora de innovaciones sociales que procuran el acceso de sus públicos a través de diferentes estrategias educativas, que son multiplicadas en otros espacios, razón por la cual el área de educación del MAC, comprometida con el crecimiento integral de los estudiantes, apoya el desarrollo de proyectos de grado.  Este es el caso del trabajo de las estudiantes Cindy Cifuentes y Laura Rojas del programa de Licenciatura en Educación Artística quienes presentaron el proyecto “Guía autónoma para experiencias pedagógicas en arte desde la sensibilización, la apreciación estética y la inclusión cultural de visitantes con discapacidad auditiva”.

El objetivo de la tesis fue proveer al Museo de herramientas que permitieran a los públicos con discapacidad auditiva realizar un recorrido autónomo por el Museo, sin necesidad de contar con un intérprete de Lengua de Señas Colombiana (LSC) en la duración del mismo. La investigación tuvo en cuenta la premisa adoptada por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, la cual es “Nada sobre nosotros sin nosotros”; razón por la cual las autoras del proyecto contaron con el apoyo del estudiante con discapacidad auditiva Elver Ramírez, de Comunicación Visual de UNIMINUTO y su hermano Nicolás Ramírez intérprete de LSC al castellano y viceversa.

La investigación estuvo divida en tres categorías con el fin de realizar un análisis sobre prácticas pedagógicas que se ajustaran a las necesidades del proyecto; fue así como del proceso de investigación se originaron los: señalética de bienvenida que se encuentra actualmente en el MAC, una ruta para la interpretación del arte contemporáneo (disponible al público en la recepción del Museo) y la Tesis de grado. El proceso de investigación se estructuró de acuerdo a las posturas en términos de la inclusión que le resuenan al MAC, de ahí que durante el diseño de estrategias la ruta de interpretación, fue estructurada para los públicos con y sin discapacidad.

El MAC junto con la comunidad educativa UNIMINUTO continua con la exploración pedagógica que ha venido desarrollando desde el área de educación con el fin de cohesionar el arte y la academia generando impactos sociales que buscan marcar hitos en el avance de la transformación social.

Sonia Carolina Chaves

Profesional medios y comunicación

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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Seleccionados Proyecto TESIS 2019

El proyecto TESIS cumple dieciséis años de estar promoviendo la socialización de los proyectos de grado de los egresados de las carreras de artes plásticas y visuales en Colombia; la iniciativa gestada desde el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, cuenta con una amplia trayectoria y es hoy reconocido como el espacio museal para entrar en contacto con las nuevas vertientes que dinamizan el arte nacional.

La importancia de este proyecto radica en la convergencia que se realiza entre la academia y el museo para enriquecer las prácticas artísticas emergentes y facilitar la transición a la vida profesional de los nuevos artistas. Vale la pena resaltar que el MAC cuenta con el banco de Tesis más extenso de trabajos de grado, el cual se puede consultar a través de su centro de documentación.

Para la versión 2019 participan 21 Universidades a nivel nacional, que postularon 74 trabajos de grado en las diferentes disciplinas como la pintura, la instalación, el video, el performance, el diseño, la escultura, la fotografía, las aplicaciones interactivas, entre otras.

Este es el listado de los trabajos de grado 2019 que harán parte de la exposición Proyecto TESIS 2019 durante los meses de septiembre y octubre.

Seleccionados TESIS
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“Yo pinto porque tengo la necesidad de salir a la calle hacer graffitis, no porque pierda followers”. ENTES

“El arte siempre debe preguntar algo… debe ser completamente visceral y revolucionario, dentro de mis creencias” así se expresa Joan Jiménez de su obra, un limeño de mediana edad y rasgos característicos de su peruanidad, esa que lleva marcada en sus graffitis, en sus expresiones y en su pensamiento, el cual, también encuentra asentamiento entre tracks de Hip Hop y Jazz, su mente, como sus gustos musicales, pueden pasar fácilmente de escuchar a John Coltrane a JDilla o Talib Kweli.

Muchos no relacionaran el nombre de Jimenez con su obra, pero al mencionar el A.K.A. “ENTES”, estaremos frente a uno de los graffiteros más reconocidos en Latinoamérica, icono de esta expresión urbana en su natal Perú y creador del festival Latidoamericano, el cual se convirtió en una vitrina internacional para el Street art de los países suramericanos, los cuales tiene sus principales representantes en Colombia, México y Perú.

ENTES ha estado marcado por el contexto político de su país, las recientes elecciones presidenciales de 2016, lo motivaron a encaminar sus obras a protestar en contra de la ex candidata Keiko Fujimori, el ya fallecido ex Presidente Alan García y de varios políticos que en el Perú han sido tildados de estar vinculados con actos de corrupción. En la misma línea el artista urbano desea transmitir a través de sus trazos la milenaria cultura inca y las expresiones tradicionales de las calles en las cuales ha perfeccionado su técnica después de pasar por la Escuela de Arte Corriente Alterna; por eso en sus graffitis encontramos personajes de marcados rasgos afros, latinos e indígenas y en particular, como un sello personal de ENTES, una nariz amplia y jibada, al igual que unos labios de gran dimensión que simbolizan el orgullo de una raza guerrera que permanece a través de cada expresión de la ciudadanía que se ve representada en los muros de la ciudad de Lima, sin ninguna otra pretensión que la de dejar una imagen en la mente de los transeúntes que dedican un tiempo a analizar la semiótica que cada dibujo representa.

En cada una de sus apariciones en entrevistas y artículos, ENTES hace énfasis sobre el cambio de concepción que la sociedad debe realizar sobre los artistas urbanos; quienes han sido tildados de vándalos por intervenir muros y expresar sus ideas en las calles, de acuerdo a su opinión, los grafiteros se han esforzado por estudiar y tener claras las técnicas de pintura para poder practicarlas en los espacios públicos para acercar a los públicos a un auténtico “arte contemporáneo” que se sale de los recintos cerrados y silenciosos que son los Museos, para incluirse en el diálogo cotidiano de las personas de cualquier condición socio económica e incluso ser el detonante para una revolución que no se verá en las redes sociales, pero quedará fija en las mentes de quienes tengan contacto con alguna de las obras de este peruano que a pulso, se ha ganado un espacio en la nueva ola latinoamericana de artistas visuales que se abren campo en Europa y América del Norte.

Es así como ENTES dejó su huella en el circuito de “Barrio Museo” del Minuto de Dios, un espacio de murales concertados con la comunidad, en los cuales artistas visuales han plasmado su obra en las paredes de los lugares comunes, dejando en claro que los graffittis no son un acto vandálico sino una acción que evidencia que la cultura puede estar al alcance de todos.

Sonia Chaves

Profesional de medios y comunicaciones

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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El cuerpo como territorio

El conflicto colombiano en los últimos 50 años ha estado marcado por variadas formas de violencia que se han ensañado principalmente en el cuerpo, cuando hablamos del cuerpo estamos hablando de cómo este representa un territorio, un espacio con unos valores sociales y culturales que determinan las diferentes aproximaciones al ser.

Se ha escrito mucho en Colombia acerca del principal factor del conflicto, la lucha por la tierra, por el territorio y específicamente por dominar geográficamente una zona, un espacio; pero no podemos concebir ningún territorio sin sus habitantes y como entre ellos y la tierra existe un nexo indisoluble; por eso toda violencia que se ejerce sobre el territorio se ejerce directamente sobre el cuerpo; en muchas de las mitologías y las cosmogonías de nuestros ancestros se concibe el territorio como el origen, la madre tierra que nos alimenta, nos da vida y nos acoge desde que nacemos hasta que morimos, por eso hablar del cuerpo como territorio es hablar también de los vínculos profundos que nos unen tanto emocional, social y físicamente.

  • Los límites. ¿la primera pregunta podemos hacer es si existen los límites entre el cuerpo y el territorio? cómo nosotros hemos creado y zanjado estos límites para generar diferencias sociales, políticas, culturales, religiosas. De qué forma segregamos al otro a través de lo que llamamos las fronteras, los linderos, los feudos, los márgenes, la periferia.

Las obras de Caro, Garzón, Fruchtnis, Guache y Richter establecen diferentes niveles de compresión sobre la variedad de fronteras que hemos establecido influenciados por la política, la raza, la religión, el dinero, o el lugar de nacimiento.

  • La apropiación del cuerpo. Son precisamente las víctimas y específicamente sus cuerpos quienes han tenido que cargar con todo el peso de las prácticas violentas; sobre ellos que se ciernen todas las consecuencias del despojo, la agresión y el marginamiento; podemos decir sin temor equivocarnos que es sobre las mujeres y los niños que ha recaído con un mayor peso todo este holocausto y las consecuencias que aún estamos por ver.

Las obras Giangrandi, Moyano y González establecen lecturas claras sobre el papel que ha tenido la población civil durante el enfrentamiento de los diferentes bandos en conflicto.

  • Lo anormal como norma. Uno de los fenómenos más recurrentes de la violencia es acostumbrarse a lo anormal, tener que llevar una vida en medio del conflicto, de la amenaza, de la incertidumbre; es así que las poblaciones que más han sido afectadas por cualquier tipo de violencia se acostumbran a comportamientos que no deben ser normales como el andar escondido, hablar bajo, ocultar y callar las situaciones de injusticia contra la población, contra la naturaleza o contra la vida misma. (niña en entierro/fragmentados)

En las obras de Hoyos, Guerra, Jiménez, Ortiz y Kaplan encontramos diversas formas de mimetismo, adaptación y defensa ante la constante amenaza de los violentos.

  • El cuerpo como arma. Es tan delicada, profunda y compleja esta realidad, que el mismo cuerpo se convierte en un arma, es un arma para ocultarse, es un arma para atacar, es un arma para sobrevivir, es un arma para denunciar, es un arma para no callar. El cuerpo se vuelve un escenario de resistencia, por un lado resistencia contra el olvido, por otro lado la presencia misma se convierte en una denuncia y en un anuncio que va más allá de las circunstancias del momento que le ha tocado vivir; es el cuerpo el testigo fiel e ineludible donde se lee perfectamente el drama, el que no oculta nada, el que se para firme ante la adversidad, el rastro indeleble que ellos quisieron borrar; el cuerpo se yergue ante los que quisieron negarlo, ocultarlo,  masacrarlo  y desaparecerlo.

En los trabajos de Aguirre, Ibáñez, Alonso, Van Iperen, Carreño y Baglione, se expresan las múltiples estrategias contra el olvido, los actos de resistencia y las denuncias en contra del abandono oficial.

  • El cuerpo como mapa. En el cuerpo está el mapa de las cicatrices, la ruta del dolor, el camino del desplazamiento, las coordenadas de agresión, el laberinto del abandono, en fin, la vorágine de la injusticia. Cada arruga, cada herida, cada expresión, cada gesto es una seña, un hito que señala sin perdida alguna la experiencia de dolor, el punto sin retorno, la brecha abierta, la zanja sin cubrir.

Basta con mirar de cerca para captar cada detalle, para entender cómo el cuerpo es el mayor testigo y la fuente primaria dónde podemos leer la tragedia de lo que ha sido el libreto macabro de la violencia.

En las propuestas de Bonilla, Martí y Jaramillo entendemos el cuerpo como el territorio que es el escenario del conflicto.

  • Cuerpo doméstico. Pero no tenemos que desplazarnos al campo, o a las mas apartadas zonas del país porque éste cuerpo nos habla directamente desde la casa, desde el hogar, desde la pieza, desde el patio, desde todos estos lugares domésticos, cercanos en los que también se escenifica, pero también se oculta la mayor de las violencias: la violencia intrafamiliar, la violencia doméstica, la violencia de género, la violencia cotidiana.

Es la violencia contra los más débiles, marcada por el autoritarismo y el machismo, la sinrazón donde confluyen todas las agresiones que reflejan los males y falencias de una sociedad. El lugar que podría ser el más seguro se convierte en el más frágil, en el escenario más macabro, el espacio más inseguro, el cuarto sin salida y la espiral constante de agresión. Es el lugar de largos silencios, de furia contenida, de rencor, de rabia.

Las artistas Bulla, Galvis, Uribe, Ochoa, Amorocho, Hernández y Herazo se han empoderado del lenguaje plástico para manifestar las intrincadas variables de la mas sutil de las violencias.

Gustavo A. Ortiz Serrano.

giangrandiObra: “Violencia” Autor: Umberto Gianagrandi  Técnica: Tinta sobre papel
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