Graffiti, respeto y vandalismo

Como Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá hemos defendido esta y otras expresiones artísticas e incluso nuestra fachada ha sido intervenida en tiempos donde generó polémica como la exposición temporal “No somos Nada” del artista Ericailcane, intervenciones de Herbert Baglione y Guache. El graffiti, se caracteriza por su pintura en modalidad libre y destacada en espacios urbanos que históricamente han generado incomodidad en diversas esferas de la sociedad, de modo que se han creado movimientos culturales alrededor del mundo frente a esta forma de expresión. El problema radica cuando no se tiene una conciencia de lo que se pinta y en especial el lugar donde se hace.

Cuando el espacio público es intervenido como los puentes, parques, calles y propiedad privada, surge el eterno dilema si es arte o vandalismo. Y entendemos que es un complejo paradigma teniendo en cuenta que el arte es trasgresor, no pide permiso y nunca va simpatizarles a todos. Es entonces cuando el aerosol se transforma en una poderosa herramienta de democracia, opinión, critica y protesta.

A los alrededores de la Plaza de Banderas, tenemos un recorrido escultórico compuesto por 26 obras que conviven de manera permanente con el paisaje del barrio Minuto de Dios, destacadas obras de artistas nacionales e internacionales como Manuel Hernández, María Teresa Pardo, Carlos Rojas, Luis Eduardo Urueta, Nadín Ospina, Justo Arosemena, Eduardo Villamizar, entre otros. Fueron donadas para el disfrute de todos y son parte del patrimonio cultural de nuestra ciudad, es por ello que nos entristece contarles que cada cierto tiempo debemos realizar jornadas de limpieza para erradicar los garabatos, firmas o expresiones con frases cacográficas y se deben invertir recursos y tiempo, sin contar con el detrimento cultural que sufren las obras. 

Debemos decir, que las obras en su mayoría se encuentran en buen estado y es la misma comunidad quien cuida de su riqueza escultórica. Sin embargo, hacemos un llamado para que los jóvenes apasionados por el graffiti manifiesten sus expresiones en espacios que no alteren el trabajo de otros artistas, las puertas del MAC siempre están abiertas para escuchar y trabajar en propuestas co diseñadas. 

El arte comprende mucho más allá que lo que nuestros sentidos pueden percibir, pero es necesario apelar a la lógica humana para entender que en el caso particular de esta expresión sobre la obra “Hombre que Mira al Infinito” del artista colombiano Celso Román, es un irrespeto al arte contemporáneo y rechazamos cualquier acto de vandalismo sobre las obras que los artistas realizan. A menos, que el contexto histórico apele a cambios, ejemplo: derribar símbolos coloniales en tierras abusadas, esclavizadas y colonizadas como un mecanismo de rechazo y una forma de reinterpretar la historia.

Es responsabilidad de todos salvaguardar la integridad de nuestras obras, pues son patrimonio de todos. Te invitamos a visitar el barrio Minuto de Dios y disfrutar de las 26 esculturas que componen el espacio escultórico del Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá. En el siguiente enlace puedes ver algunas de las obras, e intervenciones urbanas que se han realizado:

https://artsandculture.google.com/partner/museo-de-arte-contemporaneo-de-bogota

Alexander Acosta 

Comunicador Social – Periodista

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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54 años, que marcan la diferencia

Hace 54 años era inimaginable que un barrio lejano del centro de la ciudad tuviera su propio museo, pero ese pensamiento no se vislumbraba en la mente del Padre Rafael García Herreros, quién plantó la semilla para construir lo que hoy se conoce como el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá. El próximo 26 de noviembre se cumplirán más de 5 décadas al servicio de la comunidad, 54 años disfrutando de un diseño arquitectónico que ha permitido ser una plataforma para la divulgación de diversas manifestaciones artísticas que se han tomado el MAC. 

Bajo la premisa “La belleza, como la riqueza, tiene una obligatoria función social” se ha trascendido a ser un escenario que permite la participación activa de toda la comunidad. Adultos mayores, jóvenes estudiantes, extranjeros, poblaciones con discapacidad, artistas emergentes y todos los que llegan al Museo han compartido sus conocimientos para crear en co-equipo proyectos, programas y distintas actividades para el disfrute de todos. Los múltiples espacios de participación como: conversatorios, talleres y exposiciones suscitan reflexiones, críticas e intercambio de saberes que fortalecen al Museo y a sus colaboradores. 

Los logros del MAC han sido el fruto del trabajo en equipo de su comunidad y sus colaboradores. Ser el primer museo acreditado en Iberoamerica por la Alianza Americana de Museos (AAM), o el cuarto lugar en el top 10 de los mejores Museos de Arte Contemporáneo en Latinoamérica por su actividad digital en redes sociales o la gratitud de las poblaciones con discapacidad visual al tener exposiciones multisensoriales o publicaciones con texto alternativo, son una muestra que las cosas van por buen camino.

Pese al actual contexto global que la humanidad esta atravesando el MAC no ha parado, la virtualidad ha sido otro escenario que el Museo ha venido apropiándose desde años anteriores, y les ha permitido ser una ventana para seguir conectados con su comunidad. Las exposiciones, recorridos y programas educativos han tenido que re inventarse pero nunca han dejado de funcionar. Es el caso tal de Proyecto Tesis 2020, exposición insignia del Museo que brinda una gran oportunidad a los artistas emergentes de Colombia e invitados internacionales con la muestra de sus mejores tesis de grado. Está rigurosa curaduría enfrentó su presentación en el marco de la pandemia, pero la tecnología permitió disfrutarla en mega pixeles a través de la plataforma online o app de Google Arts & Culture. Los recorridos virtuales por el Museo, la ruta escultórica, el proyecto Todos Somos Uno, el curso virtual de origami y muchos otros siguen llegando a sus hogares gracias a la conectividad digital. 

A sus 54 años el MAC se ve más joven que nunca, con una colección que supera las 1600 obras de artistas de reconocimiento nacional que han dejado su huella como Eduardo Ramírez Villamizar, David Manzur, Alejandro Obregón, Beatriz González, Edgar Negret, entre otros. Las diversas posturas y la constante reinvención han permitido que el Museo se adapte a los nuevos formatos y expresiones del arte, al igual que a las nuevas tecnologías. Bajo la dirección de Gustavo Ortiz, la curaduría de Sebastian Jiménez, el área educativa liderada por Tatiana Quevedo, el área administrativa a cargo de Andrea Guarín y el equipo de practicantes Liliana Pinzón y Alexander Acosta suman todos sus conocimientos y saberes para hacer del MAC tu segunda casa. 

Desde su inicio, han llevado la Cultura con Significado Social a los corazones de los artistas y del público, para el 2021 la agenda cultural será tan rica y diversa como en años anteriores, grandes expositores se tomarán el MAC, y en lo que resta del año se están preparando todos los protocolos de bioseguridad para recibirlos de nuevo en casa. El año de la pandemia será recordado como un momento histórico de la humanidad donde se perdieron miles de vidas pero también fue la oportunidad para mejorar como especie, compartir en familia y  reflexionar sobre nuestra forma de vida. Las artes fueron fundamentales para encontrar el camino y la resiliencia que ha caracterizado el corazón del Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, continuará avivando la llama de las artes en Colombia y el mundo. 

Alexander Acosta

Comunicador Social – Periodista

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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Lo que vivimos, lo que sufrimos, lo que logramos

A la memoria de Carlos Eduardo Pérez Bustos (QEPD)

How I wish you were here, We’re just two lost souls swimming in a fish bowl. 

— Pink Floyd —
Carlos Eduardo Pérez Bustos, artista plástico y curador del Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá 2002-2012

Al finalizar la década de 1970, específicamente en el segundo semestre de 1979 fuimos admitidos en la Universidad Nacional de Colombia para estudiar bellas artes, cómo la universidad había estado cerrada, ingresamos casi 120 nuevos alumnos a los programas de artes plásticas, diseño gráfico y diseño industrial. Aunque era la época de Ramsés no podríamos decir que fue faraónica.

Nos repartieron por grupos de entre 25 y 30 alumnos para las materias comunes como modelado, dibujo, diseño, historia del arte y semiótica; precisamente en el grupo de modelado tuve la oportunidad de conocer a Carlos Eduardo Pérez Bustos, quien desde el inició dió muestras de sus enormes capacidades para modelar la arcilla y enfrentarse a los retos de la tridimensionalidad.

Con su ensortijado cabello negro, su espeso bigote y sus características botas, se enfundaba en su overol como todos nosotros y mientras hacía bromas, lanzaba sátiras y se gozaba la clase, nos fuimos haciendo amigos.

En la eterna cola para el almuerzo, que se enrollaba como una anaconda al rededor de la cafetería central, tuvimos extensas charlas sobre política, arte, futbol, filosofía e historia, todo para distraer a los jugos gástricos que parecían brotar por todos los poros a medida que nos acercábamos a la banda sinfín por donde salían las bandejas con el almuerzo en medio de la algarabía por el menú del día.

Cada día teníamos que mostrar el carnet a los soldados que custodiaban el ingreso por la calle 45, mientras otros con cara mas adusta nos vigilaban desde los dos tanques blindados que flanqueaban la estrecha entrada que dejaba la malla.

Así iniciamos la década del ochenta, con un sentimiento de opresión pero también con la alegría de poder estudiar en “La Nacho”; estábamos en pleno estatuto de seguridad decretado por el Presidente Turbay; no sospechábamos los hechos que pronto irían a ocurrir pero se respiraba un aire denso y turbulento. 

Llevábamos unas tres semanas de clase cuando el M-19 se tomó la embajada de la República Dominicana ubicada en una pequeña glorieta de la carrera 30 con calle 46; inmediatamente la Universidad Nacional fue cerrada y todos quedamos con la incertidumbre de que si la toma duraba mucho tiempo seguramente no regresaríamos ese año; a pesar de la tensión generada después de 61 días, se logró un acuerdo para que los embajadores y los guerrilleros viajaran a Cuba donde posteriormente fueron liberados.

Todo esto incrementó la presencia militar en la Universidad con la consecuente aparición de agentes infiltrados, allanamientos y desapariciones de docentes, estudiantes y personas opuestas al gobierno.

En medio de cierres intermitentes de días o de semanas, continuamos nuestros estudios y poco a poco avanzamos en la carrera en medio de marchas por el posible cierre de la Facultad de Artes, el recorte de presupuestos y la amenaza constante de un cierre definitivo de toda la universidad.

Y llegó el cambio de gobierno en 1982, la universidad fue desmilitarizada, se dió inicio a un proceso de amnistía y la posterior negociación con los grupos insurgentes.

En 1983 sucede el terremoto Popayán, y nos unimos varios artistas para ayudar a la reconstrucción de la ciudad; pero los nubarrones seguían acumulándose sobre la universidad en los años ochenta. 

Las residencias estudiantiles masculinas habían sido cerradas desde 1976 y los estudiantes las ocuparon en 1982 ante la apremiante situación de cerca de 4000 alumnos que venían de provincia  con pocos recursos para mantener sus estudios, alimentación y vivienda.

El 9 de mayo del 84 el estudiante de odontología Jesús “Chucho” León que era uno de los dirigentes de la cooperación estudiantil, fue interceptado en la ciudad de Cali mientras viajaba hacía su ciudad natal Pasto; fue desaparecido, torturado y asesinado, su cadáver lo encontraron en predios de la Universidad del Valle. 

Se convocó a una jornada de denuncia y repudio para el miércoles 16 de mayo en la plaza Ché. Inicialmente la jornada transcurrió entre poemas, canciones y discursos de agitación en memoria del líder estudiantil con la indignación y la rabia generada por la atrocidad del crimen.

En la noche, un operativo conjunto de la fuerza disponible, F2 y el GOES entró al campus a sangre y fuego con un saldo aún hoy sin precisar de muertos, desaparecidos e innumerables heridos; como consecuencia el Consejo Superior tomó la decisión de cerrar indefinidamente la Universidad cuando cursábamos ya el noveno semestre de la carrera.

Quedamos desmoralizados, con una gran incertidumbre sobre nuestro futuro y nuestros estudios, qué hacer ahora?

Cada vez que tomaba el bus de la empresa vecinal de Suba por la carrera 30 hacia la Universidad Nacional, pasaba por debajo del puente de la calle 53; soñaba que podía ser un lugar ideal para realizar un gran mural pero la envergadura de esta obra superaba mi capacidad.

Con la Universidad cerrada, las ganas de hacer algo y la enorme incertidumbre, de pronto hubo una chispa. El Presidente Belisario Betancur convocó a un gran jornada para apoyar el proceso de paz e invitó a  la ciudadanía a pintar palomas blancas en ventanas, muros, aceras y parques; obtuve el permiso muy fácil y así decidí con una escalera facilitada por los bomberos de Chapinero hacer los primeros trazos del mural.

Empecé a llamar compañeros que quisieran unirse a esta loca aventura, el primero fue Mauricio Roa, luego Luis Luna y por último Carlos Eduardo Pérez. Ya éramos cuatro y cada día trabajábamos media jornada, no teníamos para el almuerzo así que regresábamos a las dos de la tarde cada uno a su casa.

Poco a poco fuimos consiguiendo el apoyo de los vecinos del sector, las empresas y hasta los restaurantes.

Pintando este primer puente pude conocer mas de cerca a Carlos, allí descubrí por que lo llamaban “Cucú”; desde niño le metían miedo con el “coco” pero él lo pronunciaba “cucú”; al subirse al andamio en medio del separador de la carrera 30 con tráfico pasando a gran velocidad y el viento frío soplando, Carlos nos decía que le daba cucú pintar en esas condiciones tan riesgosas, afortunadamente nunca tuvimos un incidente.

El puente de la calle 53 tuvo una acogida inmensa por parte de los vecinos, los medios y la ciudadanía, en pocos meses ya estábamos montados de nuevo en los andamios para pintar el puente del Consejo que era casi el doble en área al primero; prácticamente en un año habíamos pintado mil metros cuadrados de mural.

Ese año de 1985 nos deparaba aún mucho dolor, el 6 de noviembre en la mañana un comando del M-19 se toma el Palacio de Justicia y pone en jaque al gobierno de Belisario Betancur; en la tarde el ejercito realiza una operación de retoma pero los magistrados, los empleados, los guerrilleros y muchos civiles fallecen asfixiados, ejecutados o son desaparecidos en un capítulo que aún hoy no se ha cerrado.

Y por si no fuera suficiente, en la madrugada del 13 de noviembre hace explosión el Nevado del Ruiz que sepulta mas de 23.000 habitantes de Armero, Chinchiná y zonas periféricas. Miles de manos solidarias se unieron en múltiples Banquetes del Millón en las ciudades colombianas para aportar a la reconstrucción en la zona de Lérida donde El Minuto de Dios construyó una ciudadela, talleres, escuelas, hotel y centro para los adultos mayores.

Desde esos fatídicos sucesos no nos volvimos a ver con Carlos Eduardo, pasaron quince años hasta que nos reencontramos por una llamada y volvimos a vernos; cada uno había experimentado muchas cosas y estábamos ya en el cuarto piso como se dice coloquialmente cuando se llega a los cuarenta años.

En el 2001 inicié clases en la Universidad Minuto de Dios y como necesitaban otro profesor llamé a Carlos Eduardo para que se vinculara a la docencia en la naciente carrera de Comunicación Gráfica; para el 2002 me ofrecieron la dirección del Museo de Arte Contemporáneo que ya hacía parte de UNIMINUTO; de inmediato propuse también a Carlos Eduardo para trabajar juntos en este inmenso reto de posicionar al museo en la escena cultural de Bogotá.

Eran jornadas de arduo trabajo, solo éramos tres personas para realizar todas las labores del manejo de la colección, el montaje, la investigación, la administración, la gestion de proyectos, la curaduría. 

Teníamos a nuestro favor la autonomía, el conocimiento del campo artístico y sobre todo el deseo de construir un proyecto que afianzara el significado social de la cultura que propuso el P. Rafael García-Herreros en su parábola del museo de 1963.

Curiosamente nos tocó una época de aniversarios. El primero, los diez años del fallecimiento del Padre Rafael para el cual organizamos una gran muestra con fotografías, frases, objetos personales, videos con entrevistas y testimonios de su vida; luego en el 2006 celebramos los 40 años del MAC con una curaduría de la colección y nuevas donaciones que gestionamos con los artistas, también publicamos el primer libro del museo que se convirtió en un referente; para el 2008 celebramos los cincuenta años del barrio Minuto de Dios con la curaduría “Obra, Barrio y Gente” que incluyó fotos originales de las familias que llegaron al barrio, documentos, videos y encuentros con la comunidad; el 2009 fue el centenario del natalicio del P. Rafael García-Herreros y el museo fue el centro de todas las celebraciones junto con una curaduría en la que se unieron los aspectos mas relevantes de su vida y obra, que después dieron origen al museo García-Herreros; en el 2011 publicamos el segundo libro del museo para celebrar los 45 años de fundación y organizamos con obras de la colección una síntesis de los principales hechos que marcaron la segunda mitad del siglo XX y el inicio del siglo XXI.

Por invitación del Museo de Arte del Tolima llevamos la curaduría “Transformaciones” a Ibagué, su ciudad natal; Carlos Eduardo me llevó a conocer la casa de su infancia, a recorrer las calles y me compartió muchas de sus vivencias en la infancia; recodaba especialmente su viaje en tren hasta Girardot, los juegos de banquitas en la calle, las visitas al mercado central con sus primos, los baños en el rio Combeima y el estadio Manuel Murillo Toro sede de su equipo del alma: El Deportes Tolima.

Precisamente cuando estábamos sentados comiendo un tamal, Carlos Eduardo con su humor sarcástico dijo: ¡Mono, la vida es un tamal! viene envuelta en muchas hojas que le dan sabor pero no se pueden comer y hay que escarbar dentro por que allí es donde está lo rico, la sabrosura, el recado!

Buen viaje amigo Cucú, nos dejaste un gran sabor en nuestras vidas y seguramente estás disfrutando de lo que más amabas: la belleza de las cosas!.

Gustavo A. Ortiz Serrano

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¿Cuál es el papel de los Museos en tiempos de pandemia?

Es innegable la transformación acelerada que el mundo está viviendo de manera forzada, debido a la emergencia que estamos atravesando, pero ¿Alguien ha pensado en los museos? 

Con la celebración el pasado 18 de mayo del día internacional de los museos, que tiene por lema: “Museos por la igualdad: diversidad e inclusión”, se intensifican los interrogantes sobre el papel de los museos en la situación que nos ha puesto el coronavirus y su aporte a la humanidad en el proceso de creación y adaptación a la nueva realidad que se avecina.

A raíz de esta celebración, las entidades culturales colombianas han venido desarrollando una serie de actividades reflexivas, en las cuales buscan visibilizar la importancia de ellas en el contexto que vivimos actualmente y en el proceso “pospandemia”, en el que puedan hacer parte de la construcción de una “nueva normalidad” donde, de acuerdo al comunicado emitido desde la Alianza Colombiana de Museos “podríamos ser fundamentales en el difícil proceso de levantamiento de la cuarentena, y, sobre todo, en la recuperación colectiva de la confianza hacia el otro cuerpo de los otros, mientras persistimos en la labor de inclusión de la otredad”.

Desde esta nueva organización, se propuso celebrar el día de los museos a partir de unas preguntas elaboradas para generar alternativas de pensamiento frente al papel de los museos en el actual contexto: ¿Qué somos los museos en Colombia? ¿Qué hacemos por nuestras comunidades? y ¿Cómo podemos ayudar a salir de la actual crisis?, fueron los interrogantes que durante el 18 de mayo respondieron diferentes entidades museales a través de sus redes sociales, con los hashtags #LosMuseosSomos y #LosMuseosCuidamos; generando un diálogo que pocas veces se había visto, evidenciando la puesta en marcha del deseo de unión entre todas las entidades museales colombianas que desean ser vistas como un sector.

A través de artículos, conversatorios en vivo desde YouTube o Facebook, encuestas y opiniones en Twitter, las que se calculan 755 entidades culturales en Colombia, se unieron a la celebración del día internacional de los museos expresando su opinión e invitando a sus públicos a reflexionar. Al hacer una visualización de las repuestas brindadas por los participantes, en su mayoría reconocen a los museos como guardianes del patrimonio, corredores de conexión hacia la creación y fortalecimiento de un tejido social y entidades que forman parte de la educación necesaria para afrontar un proceso de transformación inminente.

De manera especial, el profesor Carlos Arturo Soto Lombana, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia, realizó la publicación de un texto que dibuja la situación actual de los museos, su interacción con otros sectores económicos y la necesidad de proteger estas instituciones en este momento de crisis (lea el artículo aquí).

Es imperativo que nosotros como públicos de los museos seamos los protectores de los mismos, comprometidos ahora más que nunca, en la difusión de los contenidos que se generan en las diferentes plataformas digitales, el aporte voluntario a las entidades y ante todo, cambiar el paradigma de ver las entidades museales como templos que se visitan en ocasiones especiales, para visualizarlos como los contadores y tejedores de historia que son, acercarlos a nuestra cotidianidad y acogerlos en nuestros hogares para que salgan fortalecidos de esta situación y sean piedra angular de esa nueva realidad que estamos construyendo cada día.

Sonia Chaves

Voluntaria

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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El MAC primer museo acreditado en Iberoamérica

El Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá obtuvo de la Alianza Americana de Museos (AAM), la acreditación que lo certifica en las mejores prácticas museales y su servicio a la comunidad.

El pasado 6 de marzo, en la página de la Alianza Americana de Museos (AAM), se dio a conocer el listado de los nuevos museos acreditados por la entidad; de los siete museos acreditados por primera vez, sólo aparece en la lista una entidad que no pertenece al territorio estadounidense: el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá (MAC) entidad cultural de UNIMINUTO, el cual después de una titánica labor que duró seis años, logra ser el primer museo iberoamericano en recibir esta certificación; la cual se alcanza después de verificar que todos sus procesos cumplan con los estándares establecidos por la AAM , garantizando la buena administración de las colecciones, la planeación estratégica, el código de ética y los recursos apropiados para realizar las mejores prácticas en todas sus actividades.

Beneficios de estar acreditados

“Al igual que las instituciones universitarias, entidades públicas y privadas los museos acreditan también sus procesos de calidad a través de la American Alliance of Museums, con sede en Washington, es una entidad privada que agrupa a 25.000 profesionales y 4.000 entidades museales; esta certificación es el sello de calidad de todos nuestros procesos, y el resultado de un trabajo de más de 6 años desde cuando asumimos este reto”, menciona el Director del MAC, Gustavo Ortiz.

De acuerdo a la página web oficial de la AAM https://www.aam-us.org/ , estas son algunas de las razones por las cuales los museos están llamados a obtener la acreditación

  • Aseguramiento de la correcta administración de las colecciones.
  • Aumento de la calidad en las actividades que realiza el museo.
  • Mejora de las habilidades del personal colaborador del museo.
Maestro Gustavo Ortiz, Director del MAC con el Padre Diego Jaramillo, cjm Presidente de la Organización Minuto de Dios.

Un arduo proceso

Desde la XXIII Asamblea General del Consejo Internacional de Museos ICOM, realizada en Río de Janeiro en el año 2013, el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, inició el proceso de acreditación que en el 2016 dio un enorme paso al recibir la acreditación en sus documentos maestros, los cuales incluyen la declaración de la misión, el código de ética, el plan estratégico institucional, la política de colecciones, el plan de emergencia y de estrategia educativa. En septiembre de 2018, la Alianza Americana de Museos realiza la visita de pares museales para constatar las condiciones de calidad que se ofertan para una prestación óptima de los servicios del MAC, para esta ocasión los pares designados fueron: Dra. Lourdes Ramos Ph. D, actual directora del Museo de Arte Latinoamericano (MOLAA) en Long Beach (EEUU) y el Dr. José Ortiz, actual Director de Operaciones del Centro de arte MoMA PS1 en Nueva York.

Después de ejecutar los planes de mejora sugeridos por la comisión de acreditación y presentar evidencia del cumplimiento de los mismos, este año fue anunciada en la reunión de la AAM del mes de febrero, la acreditación de 7 museos, entre los cuales se encuentra el MAC, y la reacreditación de 16 entidades museales de Estados Unidos.

Equipo del MAC

El compromiso social y educativo que el MAC ha demostrado durante sus más de 50 años de historia; su continua búsqueda de la excelencia, para ofrecer servicios de alta calidad con sentido humano y con un alto contenido educativo, demuestran que sólo con perseverancia y un alto grado de vocación se alcanza la excelencia; de esta forma abre las puertas para que otros museos iberoamericanos puedan acceder a la acreditación para afrontar nuevos retos.

Generar la cultura con significado social que pueda ser accesible para todos los públicos, de forma presencial y virtual, constituye en estos momentos el reto más grande para la humanidad, y el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá se ha adelantado a la curva de la historia.

Sonia Chaves en colaboración con Gustavo Ortiz

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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El Museo en tiempos de cuarentena

Nunca pensamos que nuestras actividades fueran a tomar el rumbo que actualmente tienen, a nadie se le pasó por la cabeza que en pleno 2020 nos iba a golpear una pandemia que nos obligaría a redefinir lo que hasta ahora conocíamos, en lo que confiábamos y las rutinas que teníamos; pero aquí estamos, en confinamiento y sacándole el máximo provecho a las herramientas tecnológicas a las cuales podemos acceder de manera fácil y con la velocidad que nuestra conexión a internet lo permite.

Es así que todas las acciones presenciales de las que teníamos conocimiento, se han desplazado al inmenso espacio virtual que nos ofrece internet: redes sociales, aplicaciones para reuniones, páginas web y un sinfín de recursos que estamos conociendo mejor para adaptarnos a esta nueva realidad que veíamos lejana, pero en la cual ya estábamos pensando.

El sector cultural ya venía realizando varios esfuerzos por salir del campo presencial e incursionar en la virtualidad, con el fin de cumplir con la premisa de “cultura para todos”, para lograr que cualquier persona con un conocimiento básico del manejo de internet y acceso a una Tablet, Smartphone, computador portátil o de escritorio; pudiera acceder a los contenidos que dichas entidades tienen en sus haberes. Los museos han sido protagonistas en este paso a la era digital, demostrando que el arte está dispuesto a liderar este cambio, con el mayor profesionalismo y dedicación por parte de los colaboradores ya que convertir toda una exposición a un formato digital requiere de paciencia, compromiso y aprendizaje.

El Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá ha sido uno de los pioneros de la transformación digital ya que en año 2013 se convirtió en el tercer museo colombiano que ingresó al Google Art Project, el cual después de su relanzamiento en 2016 pasó a llamarse Google Arts & Culture, una plataforma que permite acceder al contenido de más de mil museos alrededor del mundo, en una excelente resolución (7000 megapíxeles) para que el visitante virtual no se pierda ningún detalle de cada obra.

Las transmisiones en vivo han cobrado especial interés en las audiencias del Museo, en el MAC contamos con estos recursos a través de nuestras redes sociales Facebook e Instagram, las cuales han servido para entrar en diálogo con la exposición actual y los contextos en los cuales nos encontramos; desde el área de dirección, educación y curaduría del MAC se han desarrollado varios streaming que han tenido gran acogida por parte de los públicos y que cada vez se hacen más cotidianos en la nueva realidad del MAC.

YouTube también ha sido una plataforma de alto valor ya que a través de ella el MAC ha realizado video tutoriales que invitan a las personas a descargar aplicaciones relacionadas con la cultura, entrevistas con artistas nacionales e internacionales y actividades previas a la cuarentena, desarrolladas con nuestros públicos y que enriquecen el contenido de la exposición actual, dejando ver el aporte del arte a la sociedad y su importancia en el desarrollo de las distintas facetas de la persona.

Indudablemente Facebook e Instagram han sido las herramientas que han posibilitado la interacción de nuestros públicos con nuestro escenario virtual, estas redes sociales nos han permitido dar a conocer las obras de la exposición “Identidades Híbridas”, permitiendo que cada visitante pueda dejar una impresión, un like o su propia interpretación de su significado de arte; generando una interacción fluida que a veces en los escenarios presenciales no es posible. Nuestros públicos responden al contenido a través de sus fotos y videos, evidenciando cómo se identifican con el arte y con la labor educativa y social que el MAC lleva a cabo.

Este nuevo escenario supone un reto importante para el sector cultural, el traslado de escenario de los contenidos requiere una gran dosis de innovación y creatividad para cautivar a quienes aún no han sido seducidos por el intrigante mundo del arte, pero las herramientas tecnológicas de fácil acceso con las que contamos actualmente, facilitan la labor y permiten que nuevas acciones incursionen en el quehacer diario de un museo.

Sonia Carolina Chaves Umaña

Voluntaria

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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El cumpleaños 53 del gigante blanco del Minuto de Dios

“La belleza y la riqueza tienen una obligatoria función social”. Esta frase pronunciada por el Padre Rafael García Herreros, marcó el inicio de un espacio que, durante 53 años, ha trasegado en el acontecer diario del país, mezclándose en la conversación nacional a través de sus acciones artísticas.

Desde 1966, el Museo de Arte contemporáneo de Bogotá, se ha construido como un símbolo de cultura en el noroccidente de Bogotá, por su distancia con el centro cultural de la ciudad y su ubicación en medio de un barrio popular. Este espacio se ha caracterizado por ser disruptivo tanto por las temáticas de sus exposiciones como por encaminar sus actos culturales para que sean generadores de sentido social.

El MAC inició con 55 obras donadas por diferentes personas que compartieron el espíritu del Padre García Herreros, el cual concebía a la cultura como parte importante del desarrollo del ser humano de manera integral. Fue así como empezó la colección permanente del MAC que, después de 53 años, completa 1600 piezas representativas para la contemporaneidad colombiana y que fueron realizadas por importantes artistas nacionales como Eduardo Ramírez Villamizar, David Manzur, Alejandro Obregón y Beatriz González, entre otros.

Para el año de 1970, el MAC inauguró su edificio propio, el cual fue pensado exclusivamente para ser un museo de arte. La ayuda de la comunidad del barrio Minuto de Dios y de los benefactores que el Padre Rafael García Herreros conseguía, a través de su programa “El Minuto de Dios”, fueron decisivos para lograr el sueño de tener un museo en un barrio popular de Bogotá. Un joven artista fue trascendental para materializar la idea del MAC: Germán Ferrer Barrera, quien fue el primer director del museo y un apasionado de la cultura. Fue él quien abanderó los primeros días de consolidación del Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá en la escena cultural de Bogotá, a través de la creación de salones y exposiciones.

Entre los directores que ha tenido la institución recordamos a Germán Páez Morales, María Teresa Guerrero y el Maestro Gustavo Ortiz Serrano, actual Director del Museo, quien desde el 2004 ha impulsado el desarrollo del proyecto TESIS, el cual es una vitrina para el arte joven colombiano, ya que los graduados de carreras de artes visuales, plásticas y afines de diferentes Instituciones de Educación Superior, presentan sus propuestas para que sean exhibidas en el MAC y puedan así iniciar su vida artística.

El MAC en línea con su compromiso con la calidad, se encuentra en proceso de acreditación ante la Alianza Americana de Museos –AAM-. Para el año 2016 recibió la acreditación a sus documentos básicos de parte de la AMM, convirtiéndose en el único museo en Colombia que ha logrado este reconocimiento. La acreditación continúa con el cumplimiento de las observaciones que los pares museales dejaron en su visita en el año 2018. El Museo cuenta con diferentes alianzas institucionales, entre ellas con el Instituto Cultural de Google, lo cual le ha permitido estar presente con varias exposiciones virtuales en el Google Art Project. Es miembro del Consejo Internacional de Museos y entabla relaciones con importantes entidades que congregan museos universitarios a nivel mundial, como el Consejo Internacional de Museos y Colecciones Universitarias – UMAC.

Es así como en este 2019 celebramos 53 años de luchas, arte, educación y cultura que transforma las dinámicas de su entorno, siendo parte de las dinámicas actuales a través del arte contemporáneo que, a través de su versatilidad, es testigo de los cambios sociales que se generan cuando repensamos la cultura como una parte esencial de cada ser humano.

Sonia Chaves

Profesional de medios y comunicación

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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Ángel Loochkart, un ángel pintor

En su natal Barranquilla, seguramente observó con detenimiento las iguanas que trepaban en los árboles de su casa, escuchó la algarabía de las cigarras al atardecer y se dejó llevar por la brisa que traía olores de mar y sal.

Con ancestros holandeses pero caribeño en todo el sentido de la palabra por su generosidad, su excelente conversación, su amistad sincera y su sentido vital que le llevó a entender de una forma particular las diferentes expresiones del ser humano.

Su pintura la inscriben dentro del expresionismo, pero habría que profundizar un poco mas, ya que es el vitalismo, entendido este como esa pulsión sin la cual un ser como Ángel Loochkart no podía existir y en eso se emparenta con Modigliani, uno de sus mentores, con Rembrandt, que lo introdujo en la noche, con Scheile de quien bebió la misma trementina que le hizo lanzar del pincel trazos delirantes y orgiásticos.

Su fascinación por los ángeles tenía varias fuentes, en primer lugar, su propio nombre, luego el descubrimiento de los arcángeles de Sopó, población cercana a Bogotá, bellamente ataviados con trajes vaporosos de sedas y encajes, sus enigmáticos cuerpos andróginos que levitan en seductoras poses, coronados de flores, con luengas cabelleras ensortijadas.

De allí nacen los afilados rostros de los personajes de Loochkart, con ojos grandes, nariz fina y boca sensual; son creaturas que se mimetizan en los carnavales, en las rumbas desenfrenadas, en las esquinas de las noches bogotanas.

El personaje favorito del Carnaval de Barranquilla para Loochkart era el Congo, de hecho, muchas veces se disfrazó con su enorme tocado lleno de flores, la cara blanca, los pómulos rojos, el peto, la capa y los pantalones engargolados. El Congo le permitió a Loochkart realizar mezclas inéditas de color, gozarse cada pincelada hasta construir el rostro trágico y cómico de cada danzante.

Ángel está ahora totalmente libre, seguramente en una danza con arcángeles donde puede acariciar sus alas, en una batalla de flores que se diluyen en el aire y se impregnan en los rostros andróginos para resaltar la mirada, los labios y las cabelleras; recorrerá las calles empedradas de nubes de la puerta de oro hasta llegar al cumbiódromo donde lleva el bando como gran Congo, ataviado con el más bello y refulgente traje para celebrar la guacherna del carnaval eterno: Quien lo vive es quien lo goza.

Gustavo A. Ortiz Serrano

Director MAC

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El grabado que se convirtió en símbolo de la marcha del 26 de julio

Muchas personas se preguntaron sobre la obra que acompañó la divulgación de la actividad de apoyo a nuestros líderes y lideresas sociales el pasado 26 de julio, la cual era el reflejo de la desesperación e impotencia que el país siente ante sus asesinatos sistemáticos. El grabado Desgarraban sus rostros de dolor y pesar, del Maestro Dario Ortiz Robledo, nos recuerda el desgarrador video que circuló por redes sociales, momentos posteriores al asesinato de María del Pilar Hurtado en el departamento de Córdoba, en el cual se observa a su hijo llorando desconsoladamente frente al cadáver de su mamá sin recibir ayuda de las personas que se encontraban alrededor.

Dario Ortiz es un artista nacido en Ibagué, de amplia trayectoria y que desde 1995 se encuentra radicado en el exterior, ha participado en la Bienal de Pekín en 2017 y más recientemente en la de Venecia. En sus obras se puede observar el dominio que logra en cada trazo que realiza de la figura humana, utilizando estas expresiones para significar cada una de sus creaciones, logrando una mezcla de realismo que en esta serie denominada Los versos apócrifos de Dante, nos acerca al sentimiento de dolor, impotencia y asombro que, en cada uno de los grabados realizados en la modalidad de aguafuerte, combinan los  capítulos del libro la Divina Comedia de Dante Alighieri con los atentados ocurridos en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 y otros hechos actuales de violencia sistemática.

Desgarraban sus rostros de dolor y pesar del Maestro Darío Ortiz Robledo

Desgarraban sus rostros de dolor y pesar fue tan impactante para quienes la conocieron a través de las actividades realizadas el 26 de julio en apoyo a líderes y lideresas sociales en la Plaza de Banderas que se encuentra ubicada frente al Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá, que desde el MAC quisimos dar a conocer un poco más sobre esta obra y su autor; los invitamos a visitar nuestro boletín digital  AQUÍ en el cual el Curador del MAC Sebastián Jiménez, muestra más grabados que hacen parte de la colección permanente del Museo.

Sonia Chaves

Profesional de medios y comunicación

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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Proyecto “Señas al MAC” realiza la presentación de sus resultados

El Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá se ha convertido en una incubadora de innovaciones sociales que procuran el acceso de sus públicos a través de diferentes estrategias educativas, que son multiplicadas en otros espacios, razón por la cual el área de educación del MAC, comprometida con el crecimiento integral de los estudiantes, apoya el desarrollo de proyectos de grado.  Este es el caso del trabajo de las estudiantes Cindy Cifuentes y Laura Rojas del programa de Licenciatura en Educación Artística quienes presentaron el proyecto “Guía autónoma para experiencias pedagógicas en arte desde la sensibilización, la apreciación estética y la inclusión cultural de visitantes con discapacidad auditiva”.

El objetivo de la tesis fue proveer al Museo de herramientas que permitieran a los públicos con discapacidad auditiva realizar un recorrido autónomo por el Museo, sin necesidad de contar con un intérprete de Lengua de Señas Colombiana (LSC) en la duración del mismo. La investigación tuvo en cuenta la premisa adoptada por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, la cual es “Nada sobre nosotros sin nosotros”; razón por la cual las autoras del proyecto contaron con el apoyo del estudiante con discapacidad auditiva Elver Ramírez, de Comunicación Visual de UNIMINUTO y su hermano Nicolás Ramírez intérprete de LSC al castellano y viceversa.

La investigación estuvo divida en tres categorías con el fin de realizar un análisis sobre prácticas pedagógicas que se ajustaran a las necesidades del proyecto; fue así como del proceso de investigación se originaron los: señalética de bienvenida que se encuentra actualmente en el MAC, una ruta para la interpretación del arte contemporáneo (disponible al público en la recepción del Museo) y la Tesis de grado. El proceso de investigación se estructuró de acuerdo a las posturas en términos de la inclusión que le resuenan al MAC, de ahí que durante el diseño de estrategias la ruta de interpretación, fue estructurada para los públicos con y sin discapacidad.

El MAC junto con la comunidad educativa UNIMINUTO continua con la exploración pedagógica que ha venido desarrollando desde el área de educación con el fin de cohesionar el arte y la academia generando impactos sociales que buscan marcar hitos en el avance de la transformación social.

Sonia Carolina Chaves

Profesional medios y comunicación

Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá

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